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Estrategia NAOS - Invertir la tendencia de la obesidad |
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Presentación
Al mismo tiempo que millones de personas mueren de hambre en el mundo, la obesidad
adquiere, según la Organización Mundial de la Salud, caracteres de epidemia.
La obesidad y el sobrepeso son perjudiciales para la salud, tanto por sí mismas, como por ser
factores predisponentes para otras enfermedades crónicas, y acortan la esperanza de vida.
Además, las personas obesas pueden sufrir el rechazo social y la discriminación laboral.
Los cambios en la alimentación y los nuevos estilos de vida son los principales desencadenantes
en el aumento de la obesidad.
Erradicar el hambre y la desnutrición en el mundo es prioritario y debemos poner en ello
todo nuestro empeño. Pero sin olvidarlo, es urgente ocuparse del nuevo fenómeno que supone
el aumento de la obesidad y del sobrepeso.
En este contexto, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha elaborado la Estrategia para la
Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), que tiene como finalidad mejorar
los hábitos alimentarios e impulsar la práctica regular de la actividad física de todos los
ciudadanos, poniendo especial atención en la prevención durante la etapa infantil. Está
demostrada la alta probabilidad de que un niño obeso sea en el futuro un adulto obeso.
Dado el carácter multifactorial de la obesidad, el reto que afronta la Estrategia requiere de
la participación de todos y de un conjunto de actuaciones sostenidas en el tiempo. Sólo así
conseguiremos resultados positivos.
En la elaboración de esta Estrategia han colaborado muy activamente distintos sectores de
la sociedad: Administraciones públicas, expertos independientes, empresas relacionadas con
el sector de la alimentación y de la actividad física, asociaciones, etc.
Para su puesta en práctica debemos contar también con la implicación de todos ellos, y de
la sociedad en su conjunto, porque sólo así podremos invertir la tendencia ascendente de la
obesidad.
Pese a que en estos momentos las cifras son alarmantes, no debemos preocuparnos, sino
ocuparnos, siendo optimistas, creativos y tenaces para el logro de nuestro propósito.
Esta Estrategia es sólo el primer paso.
Elena Salgado Méndez
Ministra de Sanidad y Consumo
1. PREVENIR LA OBESIDAD: UNA PRIORIDAD EN SALUD PÚBLICA
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.
La preocupación por la prevalencia que la obesidad está adquiriendo a nivel mundial se debe a su asociación con las principales enfermedades crónicas de nuestro tiempo, como las enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial y ciertos tipos de cáncer. A mayor obesidad, mayores cifras de morbilidad y mortalidad por estas enfermedades.
En el mundo mueren 57 millones de personas al año. Según el Informe sobre la salud
en el mundo, 2002 el aumento de las enfermedades crónicas es el responsable de las
dos terceras partes de estas muertes y del
46% de la morbilidad global. Estos porcentajes
van en aumento, por lo que si no invertimos
esta tendencia, en el año 2020 las
enfermedades no transmisibles serán la
causa del 73% de las defunciones y del
60% de la carga mundial de enfermedad.
De los diez factores de riesgo identificados
por la OMS como claves para el desarrollo de
las enfermedades crónicas, cinco están estrechamente
relacionados con la alimentación y
el ejercicio físico. Además de la ya mencionada
obesidad, se citan el sedentarismo,
hipertensión arterial, hipercolesterolemia y
consumo insuficiente de frutas y verduras.
Como puede verse, la alimentación poco
saludable y no practicar actividad física con
regularidad son las principales causas de las
enfermedades crónicas más importantes, y
ambas son susceptibles de modificarse.
En los adultos, la obesidad está asociada
también a otras patologías, como las enfermedades
respiratorias y la artrosis. Pero es
en los niños y adolescentes donde el problema
se hace más grave ya que, de no tomar
medidas a tiempo sobre sus hábitos, hay una
alta probabilidad de que el niño obeso se
convierta en un adulto obeso. En la población
más joven las enfermedades asociadas
a la obesidad incluyen la hipertensión arterial,
hiperinsulinemia, dislipemia, diabetes
mellitus tipo 2, agravamiento de enfermedades
respiratorias como el asma, así como
problemas psicosociales.
Todas las enfermedades descritas anteriormente
acortan la vida. La obesidad puede
llegar a reducir la esperanza de vida de una
persona hasta en diez años. Además, suponen
una elevada carga económica para los
sistemas de salud. Por ejemplo, en nuestro
país se calcula que los costes directos e
indirectos asociados a la obesidad suponen
un 7% del gasto sanitario total, lo que
representa unos 2.500 millones de euros
anuales.
Por estas razones, puede afirmarse que las
consecuencias de la obesidad hacen de esta
enfermedad uno de los mayores retos de la
salud pública para el siglo XXI.
Prevenir la obesidad: una prioridad en salud pública
La preocupación creciente por este problema
hizo que los Estados miembros de la
OMS pidieran que se elaborara una estrategia
mundial encaminada a combatir la
epidemia de obesidad.
En respuesta a esta petición, en mayo de
2004, la 57ª Asamblea Mundial de la Salud
aprobó la Estrategia Mundial sobre Régimen
Alimentario, Actividad Física y Salud 2. La
meta general de esta estrategia es promover
y proteger la salud orientando la creación
de un entorno favorable para la adopción
de medidas sostenibles a escala individual,
comunitaria, nacional y mundial, que,
en conjunto, den lugar a una reducción de
la morbilidad y la mortalidad asociadas a
una alimentación poco sana y a la falta de
actividad física.
El reto para los Estados miembros es,
desde ese momento, la adaptación de la
estrategia de la OMS a su entorno social y
cultural, de lo que dependerá el éxito de
esta medida preventiva.
Situación actual
y tendencia en España
La prevalencia de la obesidad (especialmente
en la infancia, donde alcanza cifras alarmantes)
y su tendencia ascendente durante
las dos últimas décadas, han hecho que también
se afiance en España el término de “obesidad epidémica”.
En la población adulta española (25-60
años) el índice de obesidad es del 14,5%
mientras que el sobrepeso asciende al
38,5% 3. Esto es, uno de cada dos adultos
presenta un peso superior a lo recomendable.
La obesidad es más frecuente en mujeres
(15,7%) que en varones (13,4%). También
se ha observado que la prevalencia de
obesidad crece conforme aumenta la edad
de las personas, alcanzando cifras del
21,6% y 33,9% en varones y mujeres de
más de 55 años, respectivamente.
Más preocupante es el fenómeno de obesidad
en la población infantil y juvenil (2-24 años),
situada ya en el 13,9%, y la de sobrepeso,
que está en el 26,3% 4. En este grupo de
edad la prevalencia de obesidad es superior
en varones (15,6%) que en mujeres (12%).
Las mayores cifras se detectan en la prepubertad
y, en concreto, en el grupo de edad
de 6 a 12 años, con una prevalencia del
16,1%.
En comparación con el resto de países de
Europa, España se sitúa en una posición
Estrategia Naos Invertir la tendencia de la obesidad
Sin embargo, en lo que se refiere a la
población infantil, nuestro país presenta
una de las cifras más altas, sólo comparable
a las de otros países mediterráneos.
Así, en los niños españoles de 10 años la
prevalencia de obesidad es sólo superada
en Europa por los niños de Italia, Malta y
Grecia.
Por lo que al área geográfica se refiere, la
región noreste de España presenta las
cifras más bajas, mientras que la zona sur,
y en concreto Murcia, Andalucía y las Islas
Canarias, sufren las cifras más altas. Además,
la probabilidad de padecer sobrepeso
y obesidad es mayor en las áreas rurales
que en las urbanas. También es más frecuente
entre la población con un menor
nivel socioeconómico y educativo.
En definitiva, en nuestro entorno el riesgo
de desarrollar obesidad es mayor en las
mujeres, en personas de edad avanzada y en
los grupos sociales con menores niveles de
renta y educativos.
Las causas de la obesidad
Como se ha dicho, entre las principales causas
de las enfermedades no trasmisibles
están el mayor consumo de alimentos hipercalóricos
(con alto contenido de grasas y
azúcares) y la menor actividad física.
Nuestro país ha sufrido grandes cambios
en las últimas décadas, que han repercutido
drásticamente en la manera de alimentarse
de nuestros ciudadanos. España ha
experimentado lo que se denomina una “transición nutricional”. Se trata de una
secuencia de modificaciones, tanto cuantitativas
como cualitativas, en la alimentación,
relacionadas con cambios económicos,
sociales, demográficos y con factores
de salud.
Las dietas tradicionales han sido reemplazadas
rápidamente por otras con una
mayor densidad energética, lo que significa
más grasa, principalmente de origen animal,
y más azúcar añadido en los alimentos,
unido a una disminución de la ingesta
de carbohidratos complejos y de fibra.
Estos cambios alimentarios se combinan
con cambios de conductas que suponen una
reducción de la actividad física en el trabajo
y durante el tiempo de ocio.
“Las consecuencias de la obesidad
hacen de esta enfermedad uno de los
mayores retos de la salud pública
para el siglo XXI”.
El ser humano está biológicamente mejor
preparado para resistir ayunos prolongados
que para tolerar la abundancia de calorías
y el exceso de reposo. Aunque tenemos
mecanismos fisiológicos de saciedad alimentaria
y metabólica, evidentemente éstos
no son lo suficientemente efectivos como
para evitar la obesidad. El resultado final
es un balance de energía crónicamente
positivo, que se va acumulando, año tras
año, en forma de grasa.
El aumento rápido y manifiesto de la prevalencia
de sobrepeso y obesidad experimentado
en las dos o tres últimas décadas
no puede ser atribuido a causas genéticas.
Aunque los factores hereditarios son importantes,
el genoma humano no ha cambiado
en tan poco espacio de tiempo. De ahí que
los factores ambientales o del entorno jueguen
un papel primordial en el desarrollo
de esta epidemia mundial de obesidad, creando
el llamado “ambiente obesogénico”,
caracterizado por la abundancia de alimentos
y el sedentarismo.
Con frecuencia el acto de comer adquiere
un valor y un sentido de gratificación emocional
independiente de nuestras necesidades
calóricas. Asociamos, de forma subliminal,
comer y beber con estados anímicos
positivos y, por eso, cuando no nos sentimos
bien lo compensamos comiendo o bebiendo,
aunque no tengamos apetito y en contra de
nuestro raciocinio y nuestra salud. También
la comida es utilizada por los padres para
premiar a sus hijos.
Una alimentación y nutrición adecuadas
son importantes en todas las etapas de la
vida, pero particularmente durante la
infancia. La dieta de los niños y adolescentes
españoles se caracteriza por un exceso
de carnes, embutidos, lácteos y alimentos
con alta densidad energética, como productos
de bollería y bebidas carbonatadas
(ricos en grasas y azúcares refinados, respectivamente)
y por un déficit en la ingesta
de frutas, verduras y cereales.
Además, es preocupante que el 8% de los
niños españoles acudan al colegio sin haber
desayunado. Se ha demostrado que la prevalencia
de obesidad es superior en aquellas
personas que toman un desayuno escaso o
lo omiten.
Los hábitos dietéticos de la población
infantil y juvenil española se encuentran en
una situación intermedia entre un patrón
típicamente mediterráneo y el de los países
anglosajones. Estos hábitos se inician a los
tres o cuatro años y se establecen a partir
de los once, con una tendencia a consolidarse
a lo largo de toda la vida. La infancia
es, por ello, un periodo crucial para actuar
sobre la conducta alimentaria, ya que las
costumbres adquiridas en esta etapa van a
ser determinantes del estado de salud del
futuro adulto.
Otra de las causas de la obesidad es la inactividad
física. Reconocido como un determinante
cada vez más importante de la
salud, este problema es el resultado del
cambio de patrones de conducta que derivan
hacia estilos de vida más sedentarios,
cuyas causas últimas son la vida en las ciudades,
las nuevas tecnologías, el ocio pasivo
y el mayor acceso a los transportes.
En la población infantil y juvenil estos fenómenos
se agudizan. El número de horas que
los niños y adolescentes dedican a jugar con
los ordenadores y videojuegos ha aumentado
de forma espectacular. El ocio, en la
infancia, cada vez se hace más sedentario.
Los avances tecnológicos y en el transporte
han disminuido la necesidad del ejercicio
físico en las actividades de la vida diaria y
es difícil imaginar que esta tendencia no
vaya a continuar en el futuro. A esto hay que
añadir un entorno urbanístico poco favorable
a la práctica de actividad física, lo que
ha provocado, por poner sólo un ejemplo,
una reducción del número de niños que acuden
al colegio andando. Niños que, a su vez,
tienden a ser menos activos durante el resto
del día. Los datos actuales muestran que los
niños españoles pasan una media de 2 horas
y 30 minutos al día viendo televisión y
media hora adicional jugando con videojuegos
o conectados a internet.
Las diferencias socioeconómicas, culturales
y demográficas entre países del norte
de Europa y mediterráneos siguen siendo
muy importantes, hecho que podría explicar
una gran parte de las amplias diferencias
en el nivel de sedentarismo en Europa.
Portugal, Bélgica, España, Alemania y
Grecia tienen la prevalencia de sedentarismo
más elevada.
El conocimiento profundo de las causas
mencionadas y de sus múltiples y complejas
interrelaciones resulta esencial para
cambiar los hábitos de la población y
modificar los determinantes de la obesidad.
Una combinación de actividad física
regular, variedad de alimentos en la dieta e
interacción social amplia constituye, probablemente,
el abordaje adecuado para
hacer frente al problema al que nos enfrentamos,
con el resultado de una mayor longevidad
y un envejecimiento sano de la
población.
Los niños españoles pasan una media
de 2 horas y 30 minutos al día viendo
televisión y media hora adicional
jugando con videojuegos o conectados
a internet.
2. LA RESPUESTA A LA OBESIDAD: LA ESTRATEGIA NAOS
En el contexto mundial de este grave fenómeno
descrito por la OMS, el Ministerio de
Sanidad y Consumo ha considerado necesario
afrontar y liderar la situación de la obesidad
en nuestro país.
Para la elaboración de este documento, el
Ministerio de Sanidad y Consumo ha contado
con la participación de un amplio panel
de expertos, coordinados por la Agencia
Española de Seguridad Alimentaria (AESA)
y la Dirección General de Salud Pública,
que han revisado la evidencia científica disponible
y analizado todos aquellos factores
que inciden sobre la obesidad, para determinar
las acciones necesarias y más eficaces
para prevenirla.
En este amplio proceso de consulta han
participado representantes de las distintas
Administraciones (Ministerio de Educación
y Ciencia y Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación, Comunidades Autónomas
y Ayuntamientos); expertos independientes
en alimentación, nutrición y actividad
física; el sector privado (empresas de
alimentación y bebidas, de distribución,
cadenas de restauración); asociaciones de
consumidores; educadores, urbanistas,
publicistas y un largo etcétera.
Basándose en las conclusiones de este proceso
de estudio y asesoramiento, el Ministerio
de Sanidad y Consumo ha elaborado esta
Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y
Prevención de la Obesidad (NAOS).
La Estrategia NAOS ha de servir de plataforma
donde incluir e impulsar todas aquellas
iniciativas que contribuyan a lograr el
necesario cambio social en la promoción de
una alimentación saludable y la prevención
del sedentarismo. Nace con el respaldo de
más de 80 organizaciones, entre las que se
incluyen universidades, escuelas universitarias,
colegios profesionales, sociedades
científicas, fundaciones y asociaciones que
han ofrecido su apoyo y participación para
el desarrollo de esta Estrategia.
Su enfoque se basa en lograr un equilibrio
entre las calorías ingeridas y las calorías
gastadas. La ecuación, si bien parece fácil,
reviste una gran complejidad por cuanto en
ella interacciona un gran número de variables
ambientales y sociales.
Meta y objetivos principales
La Estrategia NAOS tiene como meta fundamental fomentar una alimentación saludable y
promover la actividad física para invertir
la tendencia ascendente de la prevalencia
de la obesidad y, con ello, reducir sustancialmente
la morbilidad y mortalidad
atribuible a las enfermedades crónicas.
Esta Estrategia pretende realzar la importancia
que supone adoptar una perspectiva
a lo largo de toda la vida en la prevención
y control de la obesidad. Se trata de un conjunto
de acciones dirigidas a toda la población
pero, dado el problema específico de
nuestro país, la prioridad para la prevención
de la obesidad se centrará en los niños
y los jóvenes, cuyos hábitos alimentarios y
de actividad física no están aún consolidados
y pueden modificarse, sobre todo, a través
de la educación.
Para lograr la meta propuesta, los objetivos
principales que se van a desarrollar a través
de la Estrategia NAOS son los siguientes:
- Fomentar políticas y planes de acción destinados a mejorar los hábitos alimentarios y
aumentar la actividad física en la población. Estas políticas deberán ser sostenibles, integrales
y buscar una amplia participación de la sociedad.
- Sensibilizar e informar a la población del impacto positivo que, para su salud, tienen una
alimentación equilibrada y la práctica regular de actividad física.
- Promover la educación nutricional en el medio familiar, escolar y comunitario.
- Estimular la práctica de actividad física regular en la población, con especial énfasis en
los escolares.
- Propiciar un marco de colaboración con las empresas del sector alimentario para promover
la producción y distribución de productos que contribuyan a una alimentación más
sana y equilibrada.
- Sensibilizar a los profesionales del Sistema Nacional de Salud para impulsar la detección
sistemática de la obesidad y el sobrepeso en la población.
- Realizar el seguimiento de las medidas propuestas y la evaluación de los resultados obtenidos
a través de la Estrategia.
3. ÁMBITOS DE INTERVENCIÓN
La puesta en marcha de la Estrategia
NAOS requiere, como se ha dicho, de la
participación de amplios segmentos de la
sociedad. Pocas actividades de salud pública
presentan un perfil de implicación multisectorial,
multidisciplinar y multifactorial
como el que requerirá la puesta en marcha
y gestión de esta Estrategia. Se trata, además,
de un esfuerzo que debe mantenerse a
corto, medio y largo plazo.
Por tanto, tenemos ante nosotros:
- Una meta clara: disminuir la prevalencia
de obesidad y sobrepeso, y sus consecuencias,
tanto en el ámbito de la salud pública
como en sus repercusiones sociales.
- Dos pilares fundamentales para lograrlo:
aplicar la Estrategia para crear un
entorno que propicie un cambio decidido
y sostenido hacia una alimentación más
saludable y la realización regular de
actividad física.
La Estrategia NAOS debe apoyarse en una
imagen positiva: no hay alimentos buenos o
malos, sino una dieta bien o mal equilibrada.
Tampoco debemos olvidar que una alimentación
saludable es compatible con el
placer y la dimensión social que la comida
tiene en nuestra cultura. La célebre “dieta
mediterránea” contiene muchos de estos
elementos y su promoción debe priorizarse
en esta Estrategia.
La promoción de una alimentación saludable
no debe estar ligada a una campaña
represiva, interpretada por el ciudadano
como prescriptiva o de prohibición, que
podría provocar rechazo.
De acuerdo con esta filosofía, la aplicación
de la Estrategia NAOS se formalizará
mediante recomendaciones, acuerdos voluntarios
y autorregulación, si bien en algunos
ámbitos estas medidas podrán ir acompañadas
de iniciativas normativas.
No obstante, la Estrategia NAOS nace con
la voluntad de perdurar en el tiempo, lo que
implica la necesaria revisión y adaptación
de las actuaciones emprendidas en este
momento.
La experiencia disponible con respecto a la
mejor manera de prevenir la obesidad es
muy limitada. Por esta razón, será necesario
evaluar periódicamente los resultados
obtenidos, identificando y priorizando
aquellas iniciativas que hayan tenido un
mayor impacto en la lucha contra esta epidemia.
La Organización Mundial de la Salud está
dispuesta a respaldar este modelo “piloto”
español. Es importante, por tanto, potenciar
la participación de todas aquellas instituciones,
fundaciones y asociaciones que
puedan contribuir a mantener viva la Estrategia y promover el intercambio de experiencias
con los países de nuestro entorno y
organizaciones internacionales.
En las siguientes páginas se repasa el papel
que han de jugar los diferentes sectores
implicados en la prevención de esta epidemia
de obesidad. En ellas encontraremos
desde recomendaciones de acciones, hasta
compromisos de medidas concretas en los
siguientes ámbitos:
• Ámbito familiar y comunitario
• Ámbito escolar
• Ámbito empresarial
• Ámbito sanitario
Ámbito familiar y comunitario
Objetivo:
Sensibilizar e informar a la población del
impacto positivo que, para su salud, tienen
una alimentación equilibrada y la práctica
regular de actividad física, mejorando la
información disponible sobre los hábitos de
vida saludables.
Actores:
Ministerio de Sanidad y Consumo, Ministerio
de Educación y Ciencia, Ministerio de
Agricultura, Pesca y Alimentación, Comunidades
Autónomas, Ayuntamientos, fundaciones,
asociaciones profesionales, de padres,
de consumidores, empresas, ONG’s... y, en
general, toda la sociedad.
Formación y divulgación
La Estrategia NAOS tiene una importante
vertiente de comunicación, cuyo diseño tendrá
como objetivo crear una corriente de
opinión favorable que propicie mejores
hábitos alimentarios y la práctica regular
de actividad física.
Los medios de comunicación, más allá de
transmitir la publicidad institucional promovida
desde el Ministerio de Sanidad y Consumo
para dar a conocer la Estrategia, pueden
contribuir a divulgar mensajes claros, concretos
y positivos para que los ciudadanos
tengan una mejor información nutricional y
para sensibilizarles sobre el impacto que
para la salud tienen una alimentación adecuada,
la práctica cotidiana del ejercicio físico
y la detección “a tiempo” de la obesidad.
Dentro de estas acciones informativas
algunas irán destinadas a toda la población,
con recomendaciones generales, y
otras dirigidas específicamente a determinados
colectivos: niños y adolescentes,
padres, educadores, profesionales sanitarios,
empresas, etc.
Acciones en este ámbito
- Desde las Administraciones Públicas, y
con la colaboración de los agentes sociales,
se realizarán campañas de información
para sensibilizar a la población y
promocionar la práctica regular de actividad
física y una alimentación variada y
equilibrada
- Como primera medida, se distribuirá el
manual “La alimentación de tus hijos”,
recientemente editado por el Ministerio
de Sanidad y Consumo, destinado a
fomentar mejores hábitos alimentarios
en la infancia y la adolescencia
- Se creará, dentro de la Web del Ministerio
de Sanidad y Consumo, una página
denominada “Embárcate en la NAOS”,
destinada a ofrecer novedades sobre las
distintas iniciativas en marcha, convocatorias,
publicaciones, recomendaciones
nutricionales y sobre actividad física,
dietas, sección de preguntas y respuestas,
aplicaciones interactivas para calcular el
IMC, foro de discusión, etc.
Este foro de discusión permitirá mantener
el intercambio de ideas entre usuarios,
intentando atraer a niños y jóvenes.
- Se establecerá contacto con los responsables
de los principales medios de
comunicación, con el fin de llegar a
acuerdos para divulgar las ideas de la
Estrategia y garantizar su presencia en
los medios informativos, para mantenerla
viva a corto, medio y largo plazo.
- Se recabará la participación de las asociaciones
profesionales, de padres de
alumnos, consumidores, etc., buscando
un efecto multiplicador que ayude a
difundir información sobre nutrición
saludable y actividad física entre la
infancia y la adolescencia.
- Se recabará la colaboración de deportistas
y personajes con influencia sobre la
población infantil para que participen en
programas de entretenimiento destinados
a este público, apoyando la difusión
de mensajes positivos.
- Asimismo, el Ministerio de Sanidad y
Consumo promoverá acuerdos con las
grandes empresas de ocio y entretenimiento
infantil y juvenil para que, a través
de sus personajes populares, de dibujos
animados u otros, fomenten una imagen
positiva de estilos de vida activos y
una alimentación saludable.
- Se invitará a chefs de reconocido prestigio
para que, a través de sus programas de
cocina, subrayen no sólo la calidad gastronómica
de las recetas que ofrecen, sino
también su acierto nutricional, especialmente
en lo que se refiere al contenido
calórico.
Se trata de “enseñar a comer”, demostrando
que comer bien es perfectamente
compatible, y complementario, con
comer sano. Para ello se propondrá la
elaboración de recetas y “menús del
día”, a precios razonables, que sean
nutricionalmente completos y sanos sin
perder, por ello, su valor gastronómico.
Recomendaciones nutricionales
Uno de los objetivos principales de la
Estrategia NAOS es ofrecer guías alimentarias
en cuya elaboración hayan participado
los principales expertos nacionales en la
materia y que sirvan de referencia para la
promoción de una alimentación saludable.
De esta manera se logrará la necesaria
homogeneidad en los objetivos y recomendaciones
nutricionales que llegan a la
población.
Los hábitos alimentarios y comportamientos
sedentarios se desarrollan en la infancia
y adolescencia, siendo luego muy difíciles
de modificar. La influencia del ámbito
familiar en el desarrollo de estos comportamientos
es decisiva: los niños observan
nuestra manera de comer, decidimos la
oferta de alimentos en casa, estimulamos el
comportamiento activo o sedentario de los
hijos, el dinero que los niños tendrán para
golosinas, bollos, refrescos, helados, etc.
La familia, como primera transmisora de
estos mensajes, debe tener unos conocimientos
básicos sobre alimentación saludable
que permitan la elaboración de
menús variados y equilibrados.
El siguiente
decálogo ha demostrado su impacto
positivo en el desarrollo de hábitos alimentarios
saludables:
- Cuanta mayor variedad de alimentos exista en la dieta, mayor garantía de que
la alimentación es equilibrada y de que contiene todos los nutrientes necesarios.
- Los cereales (pan, pasta, arroz, etc.), las patatas y legumbres deben constituir
la base de la alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen
entre el 50% y el 60% de las calorías de la dieta.
- Se recomienda que las grasas no superen el 30% de la ingesta diaria, debiendo
reducirse el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos trans.
- Las proteínas deben aportar entre el 10% y el 15% de las calorías totales,
debiendo combinar proteínas de origen animal y vegetal.
- Se debe incrementar la ingesta diaria de frutas, verduras y hortalizas hasta alcanzar,
al menos, 400 g/día. Esto es, consumir, como mínimo, 5 raciones al día de estos
alimentos.
- Moderar el consumo de productos ricos en azúcares simples, como golosinas,
dulces y refrescos.
- Reducir el consumo de sal, de toda procedencia, a menos de 5 g/día, y promover
la utilización de sal yodada.
- Beber entre uno y dos litros de agua al día.
- Nunca prescindir de un desayuno completo, compuesto por lácteos, cereales
(pan, galletas, cereales de desayuno…) y frutas, al que debería dedicarse entre
15 y 20 minutos de tiempo. De esta manera, se evita o reduce la necesidad de
consumir alimentos menos nutritivos a media mañana y se mejora el rendimiento
físico e intelectual en el colegio.
- Involucrar a todos los miembros de la familia en las actividades relacionadas con
la alimentación: hacer la compra, decidir el menú semanal, preparar y cocinar
los alimentos, etc.
Promoción de la actividad física
Junto con la alimentación, el otro factor
causante de la obesidad es el sedentarismo.
Según un estudio realizado recientemente
en 15 países europeos, España es uno de
los países donde menos actividad física se
practica. Se señala también que el número
de horas que los niños y adolescentes dedican
a jugar con los ordenadores y videojuegos
ha aumentado de forma espectacular.
El ocio, en la infancia, se hace cada vez
más sedentario. Está demostrado que los
niños que ven la televisión más de cinco
horas al día tienen cinco veces más posibilidades
de volverse obesos que aquellos que
la ven menos de dos horas al día. Nuestra
recomendación es limitar, a un máximo de
dos horas, el tiempo que los niños dedican a
ver la televisión o a juegos que no requieran
ejercicio.
El objetivo, por tanto, ha de ser fomentar la
práctica de deporte y la actividad física,
especialmente en la infancia y la juventud.
La OMS recomienda practicar actividad
física de forma regular, independientemente
de la edad de la persona y del tipo de
ejercicio que se realice. La recomendación
actual es de 30 minutos de ejercicio de
intensidad moderada, como caminar a paso
ligero, todos los días de la semana.
Nunca es tarde para empezar a hacer actividad
física. Resulta esencial que se elija el tipo
de actividad que más se adapte a las preferencias
y habilidades de cada uno, en cada
etapa de su vida.
Se debe acostumbrar a los niños a realizar
ejercicio físico de forma cotidiana: ir andando
o en bicicleta al colegio y a casa de los
amigos, practicar deporte con asiduidad, etc.
También es importante facilitar que todas
las personas tengan acceso a espacios libres
y zonas deportivas cerca de sus lugares de
residencia.
En este ámbito es donde el urbanismo
puede influir, de manera destacada, en la
lucha contra la obesidad.
La nueva creación de parques, jardines y áreas deportivas depende del planeamiento
urbanístico, que es quien puede establecer
la reserva de terrenos para estos fines.
Será preciso contar, por ello, con la colaboración
de las Comunidades Autónomas y
de los municipios, instrumentada a través
de su asociación nacional, la Federación
Española de Municipios y Provincias
(FEMP), para que se promueva la construcción
de zonas verdes e instalaciones
deportivas en los barrios, utilizando para
ello los instrumentos que la legislación
ofrece al respecto.
En este sentido, ya existen políticas que
cabe incrementar con el objetivo de facilitar
el deporte y la actividad física frecuente.
Son muestras de estas políticas los pasillos
verdes establecidos sobre antiguos tendidos
de ferrocarril o sobre obsoletas vías pecuarias
que permiten el paseo y la práctica del
footing, ciclismo, patinaje, etc.; el cierre al
tráfico de vías públicas para facilitar las
actividades deportivas los días festivos o el
uso público de las instalaciones deportivas
de colegios públicos o concertados.
En definitiva, se deben lograr alianzas
entre las Autoridades Autonómicas, Locales
y las Autoridades de salud pública para
incrementar estas actuaciones y favorecer
la creación de ambientes que permitan elegir
estilos de vida saludables.
En este sentido, el Ministerio de Sanidad y
Consumo impulsará la colaboración con las
distintas Administraciones competentes
para la puesta en marcha de este bloque de
acciones. Especial relevancia tendrán, además,
las posibles acciones coordinadas con
el Consejo Superior de Deportes del Ministerio
de Educación y Ciencia.
Acciones en este ámbito:
- Se realizarán campañas informativas
para concienciar a la población de la
importancia de la actividad física y promocionar
su práctica habitual como
alternativa al ocio sedentario.
- Se recabará la colaboración de las
empresas de entretenimiento, fabricantes
y anunciantes de juguetes, buscando
iniciativas comunes destinadas a la promoción
de juegos que requieran actividad
física.
- Se crearán grupos de trabajo, en el ámbito
autonómico y municipal, encargados de
diseñar iniciativas para la mejora de espacios
para la práctica de ejercicio y actividad
física, carriles seguros para bicicleta,
pistas de patinaje, pistas peatonales.
Estos grupos deben incluir la participación
de responsables municipales, urbanistas,
responsables de actividades de ocio
y práctica deportiva, educadores, etc.
Ámbito familiar y comunitario
Objetivo:
La escuela, tanto en las actividades realizadas
en el aula como en las extraescolares,
por su carácter de espacio educativo y
por la cantidad de tiempo que permanecen
en él los alumnos, ofrece innumerables
oportunidades para formar a los niños
sobre hábitos alimentarios saludables y
fomentar la práctica regular de actividad
física y deporte. Constituye, por eso, uno de
los lugares más eficaces para modificar los
estilos de vida de los niños y adolescentes.
Actores:
Administraciones Educativas, en lo referente
al diseño de los currículos y acciones formativas
para los profesores.
Los propios centros educativos, en el marco
de su autonomía.
Los profesores.
Las Asociaciones de Padres de Alumnos.
Ámbito escolar
Educación del escolar
En este ámbito, se proponen acciones a
desarrollar conjuntamente entre el Ministerio
de Sanidad y Consumo y el Ministerio
de Educación y Ciencia, a través de la
Secretaría General de Educación. Otros
aspectos serán propuestos en las Conferencias
Sectoriales de Educación, con el objeto
de lograr el compromiso de las Comunidades
Autónomas para realizar actuaciones
conjuntas encaminadas a alcanzar los objetivos
de la Estrategia.
Acciones en este ámbito:
- Incluir en el currículo académico conocimientos
y habilidades relativos a la alimentación
y la nutrición. Estas nociones
no sólo pueden estar comprendidas en
asignaturas específicas (ciencias naturales,
sociales y educación física), sino
también formando parte de otros contenidos
(educación para la ciudadanía,
etc.). Esta medida requiere una acción
normativa impulsada desde el Ministerio
de Educación y Ciencia y las Comunidades
Autónomas.
- Reforzar mediante talleres o actividades
extraescolares la iniciación de los escolares
en el mundo de la cocina y la gastronomía,
aprendiendo a comprar alimentos,
prepararlos y cocinarlos. De este modo se
estimularán comportamientos positivos
que favorezcan la aceptación y desarrollo
de unos hábitos alimentarios saludables,
con una perspectiva de igualdad de género.
- Incluir en los cursos de formación del
profesorado materiales didácticos y
orientaciones sobre alimentación y nutrición,
y su incidencia sobre la salud, así
como de la importancia de practicar
regularmente actividad física.
- Potenciar las acciones educativas en
colaboración con otros sectores como las
asociaciones de padres de alumnos,
empresas de restauración colectiva, fundaciones,
etc.
- Promover la práctica frecuente de actividad
física y deporte en el colegio,
ampliando el horario de uso de las instalaciones
escolares con programas de
actividades deportivas durante los fines
de semana, fomentando que los niños
acudan andando o en bicicleta al colegio,
contactando con deportistas para que
participen en talleres sobre deporte, etc.
El comedor escolar
En el ámbito escolar merece una mención
aparte el comedor, en la medida en que
debe constituir la expresión práctica de los
objetivos señalados en el plan de educación
nutricional del centro.
El comedor escolar juega un papel primordial
ya que el 20% de los niños realiza,
durante cinco días a la semana, su comida
principal en el centro de enseñanza, porcentaje
que aumenta hasta el 32% en el
grupo de edad de 2-5 años.
Esta circunstancia no sólo influye en el
establecimiento de los hábitos alimentarios
del niño, sino que, además, condiciona su
estado nutricional.
Acciones en este ámbito:
- Se elaborará una norma sobre los comedores
escolares. En esta norma, impulsada
desde el Ministerio de Sanidad y
Consumo en colaboración con el Ministerio
de Educación y Ciencia y las
Comunidades Autónomas, se abordarán
los requisitos que deben cumplir los
menús que se ofrezcan en los comedores
escolares.
- Se informará mejor a los padres de los
contenidos de los menús, para facilitar
que complementen en casa los alimentos
que ya se han consumido en el centro
educativo. Para propiciar mejoras en la alimentación
de los escolares, se ha suscrito un convenio
con las principales empresas de restauración
colectiva, asociadas en la Federación
Española de Asociaciones Dedicadas a la
Restauración Social (FEADRS).
Estas
empresas se comprometen a:
• No utilizar en la fritura aceites ricos en ácidos grasos saturados (aceites de
palma, palmiste y coco) o en ácidos grasos
trans, sustituyéndolos por otros más
saludables.
• Utilizar sal yodada en aquellas zonas que
tengan déficit de yodo, indicadas por las
autoridades sanitarias.
• Realizar talleres para los niños para
fomentar las medidas educativas destinadas
a la promoción de una alimentación
variada y equilibrada.
Máquinas expendedoras de alimentos y bebidas
En los colegios, la oferta alimentaria se
completa, en algunos casos, con productos
que pueden adquirirse en máquinas expendedoras.
Al tratarse de un sistema de autoservicio,
existe el riesgo de que los niños
abusen del consumo de alimentos con un
alto contenido energético pero un bajo
valor nutricional, desequilibrando su alimentación.
Acciones en este ámbito:
Para que la oferta a los escolares a través
de las máquinas expendedoras permita
una elección más saludable, se ha
firmado un convenio con la Asociación
Nacional Española de Distribuidores
Automáticos (ANEDA), en el que se
establecen los siguientes compromisos:
- No se ubicarán máquinas expendedoras
en aquellas zonas donde puedan tener
fácil acceso a ellas los alumnos de la
Enseñanza Infantil y Primaria.
- Se eliminará la publicidad de las máquinas
para no incitar al consumo de determinados
productos, siendo sustituida por
adhesivos que incluyan mensajes que
promocionen una alimentación saludable.
- Deberán incluir productos que favorezcan
una alimentación equilibrada (agua
mineral, bebidas con bajo contenido en
azúcar, frutas, galletas, etc.), en detrimento
de aquellos con un alto contenido
en sal, azúcar o grasas.
- Se publicará una guía de buenas prácticas,
dirigida a los profesionales del sector
de la distribución automática, donde
se defina qué productos no deberían
incluirse en las máquinas de los colegios
y aquellos que deberían sustituirlos.
- Se elaborará una “Guía para una nutrición
adecuada en los centros de enseñanza,
a través de máquinas vending” para
su difusión en los colegios a través de las
asociaciones de padres de alumnos.
Ámbito empresarial
Objetivos:
Prevención de la obesidad y el sobrepeso,
tanto desde las industrias alimentarias,
como desde las empresas de hostelería y
cadenas de restauración, desarrollando y
promoviendo productos más saludables que
contribuyan a una alimentación sana y
equilibrada.
Reducción de la sal en los productos de
panadería para disminuir su ingesta diaria
en la población.
Actores:
Administración General del Estado (Ministerio
de Sanidad y Consumo, Ministerio de
Agricultura, Pesca y Alimentación, Ministerio
de Industria).
Comunidades Autónomas.
Industrias alimentarias.
Empresas de hostelería y restauración.
Organizaciones de panadería.
Industria de la alimentación
y bebidas
La industria alimentaria es consciente del
problema que para la salud pública representan
la obesidad y el sobrepeso, y del
papel que pueden y deben jugar en su prevención.
Con la industria alimentaria se han explorado
diversas posibilidades de colaboración
para propiciar cambios en la información
contenida en el etiquetado y en la composición
de algunos alimentos, particularmente
de aquellos productos destinados a la
población infantil. La intención es desarrollar
y promover productos que contribuyan
a una elección más saludable.
Si bien no existe evidencia científica suficiente
que demuestre que la publicidad de
alimentos y bebidas para niños es la única
responsable de su elección, no cabe obviar
el efecto prescriptor que puede desempeñar
la publicidad al condicionar la selección de
los elementos que integran la dieta.
Se calcula que los niños españoles ven una
media de 2 horas y 30 minutos diarios de
televisión, lo que supone que, durante este
periodo, un niño de entre cuatro y doce
años ve una media de 54 anuncios publicitarios.
Por ello, parece claro que son necesarias
ciertas restricciones en la promoción
de productos destinados a niños y una aplicación
rigurosa de un código de buenas
prácticas en la publicidad infantil.
El éxito en este ámbito vendrá no sólo de
prohibir mensajes, sino de encontrar alternativas
positivas que transmitan hábitos
alimentarios saludables y promuevan la
práctica de una actividad física regular.
Acciones en este ámbito:
Para desarrollar esta colaboración, se ha
suscrito un convenio con la Federación
Española de Industrias de la Alimentación
y Bebidas (FIAB), única organización
empresarial de este sector industrial
a escala nacional. En este convenio se
establecen los siguientes compromisos:
- Apoyo a esta Estrategia y patrocinios:
la industria alimentaria contribuirá de
forma activa a la potenciación eficaz de
la Estrategia NAOS, poniendo a disposición
de los objetivos perseguidos todo su
conocimiento científico y técnico, su
experiencia en entender las demandas
del consumidor y su capacidad de comunicación.
- Se compromete a potenciar, difundir y
apoyar todas aquellas actividades y campañas
de publicidad sobre estilos de vida,
nutrición, actividad física y salud que el
Ministerio de Sanidad y Consumo realice.
- Patrocinará eventos deportivos, harán
promoción del deporte, concesión de
material y fomento de la actividad física,
especialmente para niños y jóvenes.
- La industria alimentaria se compromete,
asimismo, a participar en el Observatorio
de la Obesidad, creado por el Ministerio
de Sanidad y Consumo, con carácter
científico e independiente, desde el
que se evaluarán todas las acciones de la
Estrategia NAOS.
- Información nutricional: la industria
alimentaria asume el compromiso de
implantar la información nutricional
(energía, proteínas, hidratos de carbono,
grasas) de forma asequible en sus unidades
de venta.
- A partir del mes de julio de 2005 todas las
nuevas órdenes de etiquetado contendrán
esa información. Si esto no es técnicamente
posible, la información nutricional se
mantendrá viva en internet en portales
propios y/o en la web de la Fundación IAB.
- La industria de alimentación y bebidas
diseñará, ejecutará y distribuirá en el año
2005, en colaboración con el “Consorcio
para la Información al Consumidor”, una
guía para facilitar a los ciudadanos la
comprensión del etiquetado nutricional.
- Composición de los alimentos: en la
medida en que tecnológicamente sea posible,
la industria promoverá que en los productos
destinados a la alimentación de los
niños menores de doce años, la grasa que
se añada contenga una alta proporción de
ácidos grasos insaturados y una baja proporción
de ácidos grasos trans. A medio y
largo plazo, se irán sustituyendo las grasas
saturadas por otras grasas insaturadas.
- Se fomentará la salida al mercado de
gamas de productos bajos en sal, grasa
y azúcares.
- Las industrias alimentarias se comprometen
a procurar la reducción paulatina
del aporte calórico de los productos alimenticios
en el mercado y a investigar
las soluciones tecnológicas que así lo
permitan.
- Las industrias alimentarias estudiarán el
uso de porciones, de forma que no fomenten
un consumo excesivo de calorías.
- Se constituirán grupos de trabajo constituidos
por tecnólogos para conocer,
investigar y aplicar las posibilidades tecnológicas
de ir sustituyendo los componentes
grasos, o reduciendo su presencia.
- En relación con el sodio, la industria elaborará,
para su presentación a finales del
primer trimestre del año 2005, un plan
para disminuir la presencia de sodio en
aquellos alimentos que más lo aporten a
la ingesta de la población. En algunos
productos se buscará que la reducción
alcance como mínimo un 10% en cinco
años, pudiéndose superar tal porcentaje
en aquellos en los que sea tecnológicamente
factible.
- La industria alimentaria elaborará y
difundirá recomendaciones destinadas a
las PYMES y a los Departamentos de
I+D de las grandes empresas del sector,
alertando sobre la dimensión del problema
de la obesidad.
- Marketing y publicidad de alimentos: la
industria alimentaria desarrollará un
código de autorregulación en el primer
trimestre de 2005, que será de aplicación
inmediata.
- En este código se regulará la publicidad
y el marketing de alimentos y bebidas
destinados a niños menores de doce
años, las franjas horarias de emisión, el
modo de presentación de los productos y
la promoción, información y educación
nutricional que pueden hacerse.
- El Ministerio de Sanidad y Consumo
pondrá en marcha un mecanismo que
permita evaluar el impacto potencial de
estas medidas de autorregulación,
pudiendo completar este marco de autorregulación
con el desarrollo de las
medidas normativas necesarias.
Empresas de distribución comercial
La distribución comercial (grandes almacenes,
hipermercados, supermercados y autoservicios),
por su cercanía a los consumidores,
es un sector clave que puede contribuir
a dar a conocer a la población la importancia
que tiene mantener una alimentación
variada y equilibrada.
Al mismo tiempo, suministra los productos
denominados de “marca propia” o “de distribución”
cuyas características deben ser
compatibles con los objetivos de la Estrategia
NAOS, para así lograr un mayor impacto
de las medidas presentadas.
Acciones en este ámbito:
Las dos principales asociaciones nacionales
de distribución comercial, la Asociación
Nacional de Grandes Empresas
de Distribución (ANGED) y la Asociación
Española de Distribuidores, Autoservicios
y Supermercados (ASEDAS), representan
a las principales cadenas de grandes
almacenes, hipermercados, supermercados
y autoservicios en nuestro país.
Con el objeto de recabar su participación
en la Estrategia NAOS, se ha firmado un
convenio de colaboración con estas asociaciones,
en el que se establecen los
siguientes compromisos:
Ámbito empresarial
- Se apoyará el diseño y la realización de
las acciones de difusión de la Estrategia,
especialmente de los mensajes que han
de transmitirse a los ciudadanos sobre
hábitos alimentarios correctos y práctica
cotidiana de actividad física.
- Se promoverán políticas comerciales en
los productos de “marca propia” que
tengan en cuenta los fines y objetivos de
la Estrategia NAOS, de manera que
sean compatibles con los mismos y favorezcan
su cumplimiento.
- Se colaborará en el desarrollo de la publicidad
y promoción de los alimentos conforme
a la Estrategia NAOS, en colaboración
con las empresas proveedoras.
Hostelería y restauración
La tendencia ascendente a comer fuera del
hogar, que representa casi un 30% del
gasto actual dedicado a alimentación, hace
que las empresas de hostelería y cadenas de
restauración puedan participar, decisivamente,
en la promoción de un patrón nutricional
adecuado. El camino es proporcionar
una oferta alimentaria variada y nutricionalmente
equilibrada, que facilite la
elección de opciones saludables.
Acciones en este ámbito:
Se ha suscrito un convenio con las principales
cadenas de restauración en nuestro
país, representadas a través de la
Federación Española de Hostelería y
Restauración (FEHR) y la Asociación de
Cadenas de Restauración Moderna
(FEHRCAREM), en el que se incluyen
los siguientes compromisos:
- Colaboración en la difusión de la Estrategia
NAOS: las empresas de restauración
colaborarán activamente en la difusión
de la Estrategia NAOS, mediante
acciones de comunicación dentro de sus
establecimientos.
- Consumo de frutas, ensaladas y verduras:
se fomentará el consumo de fruta,
ensaladas y verdura, facilitando la disponibilidad
de estos productos en sus
establecimientos.
Asimismo, se comprometen a incluir
productos vegetales (frutas, ensaladas,
verduras) en su oferta, para facilitar al
cliente la elección de productos que propician
una dieta equilibrada y variada.
Esta acción se desarrollará a lo largo del
año 2005.
- Información nutricional: junto a la pirámide
nutricional, se proporcionará a los
clientes información sobre el aporte
calórico y nutritivo de los productos
ofertados. De esta forma, se facilita que
el consumidor pueda seleccionar un
menú equilibrado. Esta iniciativa se
desarrollará a lo largo del año 2005.
- Reducción de las grasas saturadas: las
empresas de restauración se comprometen
a disminuir paulatinamente, y a
medida que la oferta de sus proveedores
lo permita, la aportación de grasas saturadas a la comida. Paralelamente, sustituirán
las grasas animales por vegetales
en aquellos productos en los que esto sea
posible.Respecto al aceite que se utiliza para la
fritura de ciertos productos, se comprometen
a disminuir de forma progresiva,
hasta finales de 2006, los niveles de ácidos
grasos trans y ácidos grasos saturados
de los aceites vegetales de fritura.
- Raciones gigantes: las empresas de restauración
se comprometen a no incentivar
el consumo de raciones o porciones
individuales gigantes.
Organizaciones de panadería
Numerosos estudios han demostrado el
efecto adverso que una excesiva ingesta de
sal tiene sobre la presión arterial. Esta asociación
es más evidente según aumenta la
edad y el peso del individuo, y sus valores
iniciales de presión arterial.
Esta es la razón por la que la OMS recomienda
limitar la ingesta diaria de sodio
(<2g sodio/día), manteniendo para ello el
consumo de sal por debajo de 5 gramos al día.
En España la principal fuente de sodio en la
población adulta es el pan, que aporta el
19% del total ingerido, seguido del jamón
serrano, embutidos y fiambres. En los
niños, son estos mismos alimentos los
mayores responsables de la ingesta de
sodio, si bien el pan pasa a ocupar un
segundo lugar.
Acciones en este ámbito:
- Se ha suscrito un acuerdo con el sector
de la Panadería Española, representado
por la Confederación Española de Organizaciones
de Panadería (CEOPAN),
para la reducción progresiva del porcentaje
de sal utilizado en la elaboración de
pan, que pasaría del actual 2,2% hasta
el 1,8% (18 g de NaCl/Kg de harina).
Esta disminución se completaría en un
período de cuatro años, a razón de un
0,1% anual.
- Esta reducción paulatina en el contenido
de sal permitirá una adaptación gradual
del gusto de los consumidores a un pan
menos salado.
- Esto hará del pan español uno de los
menos salados de Europa y permitiría
contribuir al objetivo de limitar la ingesta
diaria de sal a 5 g/día.
- Esta intervención se acompañará de
otras iniciativas informativas destinadas
a promover la disminución del contenido
en sal en otros alimentos y moderar la
práctica de añadir sal en el cocinado de
los alimentos y en la mesa.
Ámbito sanitario
Los profesionales del Sistema Nacional de
Salud juegan un papel protagonista en la
prevención de la obesidad.
Por ello, reviste suma importancia la sensibilización
de los profesionales de Atención
Primaria respecto de la importancia del
sobrepeso y, en particular, de la obesidad
como enfermedad crónica que debe requerir
la misma atención que otras, tales como
diabetes o la hipertensión arterial.
La detección sistemática del sobrepeso y la
obesidad debería formar parte inexcusable
de la exploración general de cualquier
paciente, como lo es la toma de la presión
arterial o la frecuencia cardiaca. Esta detección
debería abordarse desde la consulta de
cualquier médico, sea de Atención Primaria,
Especializada, laboral, deportiva, etc.
Asimismo, las oficinas de farmacia, dietistas,
enfermeros o personal sanitario relacionado
con estos pacientes pueden servir
de ayuda para derivar a los posibles pacientes
a la atención médica.
La prevención de la obesidad deberá iniciarse
en la infancia, a través de la promoción de
hábitos saludables en Atención Primaria. En
este objetivo fundamental se contará con el
Consejo de Colegios de Médicos y de Farmacéuticos,
sociedades de médicos de
Atención Primaria, asociaciones de enfermeros,
de pediatras, dietistas y nutricionistas,
etc. Estas asociaciones han expresado
su deseo de sumarse a la Estrategia.
Acciones en este ámbito:
- Promover entre los médicos de Atención
Primaria que se formulen, en la consulta,
las preguntas necesarias para la detección
a tiempo del riesgo de obesidad y se
facilite a los pacientes consejos básicos
sobre alimentación y ejercicio físico.
- Realizar campañas periódicas de detección
precoz de sobrepeso y obesidad. El
cálculo del índice de masa corporal
(IMC), a partir de la medición del peso y
la altura, es el indicador más aceptado
en la comunidad científica para reconocer
si un sujeto presenta exceso de peso.
- Realizar estrategias informativas y de
ayuda para prevenir la obesidad en aquellos
grupos que sean más susceptibles de
experimentar una rápida ganancia de
peso: individuos ante deshabituación tabáquica;
toma de fármacos que incrementen
el apetito; mujeres en situación de embarazo,
lactancia, y menopausia; poblaciones
inmigrantes y grupos desfavorecidos,
etc.
- Promover la lactancia materna en los
centros de Atención Primaria.
- Identificar y seguir a los niños potencialmente
en riesgo: obesidad en los padres;
sobrepeso o bajo peso al nacimiento;
hijos de madres diabéticas o fumadoras
durante el embarazo; que hayan tomado
medicamentos como glucocorticoides,
antiepilépticos, antidepresivos y antipsicóticos;
etc.
Se propone la creación, por parte de la Administración,
de un Observatorio de la Obesidad
que cuantifique y analice periódicamente la
prevalencia de la obesidad en la población
española, especialmente en la población
infantil y juvenil, y mida los progresos obtenidos
en la prevención de esta enfermedad.
Dicho Observatorio asegurará la necesaria
homogeneidad metodológica entre los diferentes
estudios epidemiológicos que se inicien,
facilitando la comparación con otros
estudios nacionales e internacionales y la
obtención de información válida sobre la
evolución, la tendencia y los factores condicionantes
y determinantes de la obesidad.
Actores:
Ministerio de Sanidad y Consumo.
Comunidades Autónomas.
Ayuntamientos.
Sociedades científicas, fundaciones y asociaciones.
Empresas de alimentación.
Organizaciones de consumidores.
Funciones del Observatorio:
- Llevar a cabo la vigilancia epidemiológica
y el seguimiento en el ámbito nacional
de la tendencia de la obesidad, a través
de las Comunidades Autónomas.
- Definir los indicadores que serán utilizados
como medidores de impacto de las
intervenciones llevadas a cabo.
En este sentido, se está colaborando con
la OMS en el diseño y desarrollo de indicadores
científicos que permitirán la
evaluación de la ejecución progresiva de
la Estrategia NAOS a nivel nacional.
- Desarrollar los objetivos específicos a
alcanzar en cada grupo de recomendaciones
y se definir el tiempo necesario
para alcanzarlos.
- Recoger las distintas iniciativas puestas
en marcha ofreciendo una coordinación
y facilitando el intercambio de experiencias
entre los distintos grupos. Realizar
también el papel de divulgador de todas
las iniciativas y actualidades relacionadas
con la Estrategia.
- Exigir una evaluación rigurosa y permanente
para identificar las iniciativas de
éxito, medir y comparar sus resultados,
descartando aquellas intervenciones sin
impacto y priorizando sobre las más
acertadas.
- Permitir la identificación de prioridades
en materia de investigación.
- Establecer relaciones con organismos
internacionales (OMS, Comisión Europea,
EFSA…) que permitan el intercambio
de conocimientos y experiencias
sobre la prevención de la obesidad y la
participación en los diferentes foros que
se establezcan.
- Llevar a cabo el seguimiento en la adhesión
y aplicación de los distintos acuerdos
de autorregulación.
Más información:
Ministerio de Sanidad y Consumo
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